Como ha sucedido en otros ámbitos profesionales, donde se han ido superando enfoques centrados en la carencia, el déficit y la patología, para pasar a una intervención proactiva, preventiva y de mejora de la calidad de vida, en el caso de la Intervención Social los esfuerzos se dirigen hacia enfoques que buscan el desarrollo en personas, grupos y comunidades de las necesarias habilidades y competencias para analizar mejor su realidad social y buscar las soluciones más adecuadas.

Los objetivos de la Psicología de la Intervención Social (PSIS) son aquellos que consisten en reducir o prevenir situaciones de riesgo social y personal, ya sea mediante la intervención en la solución de problemas concretos que afectan a individuos, grupos o comunidades aportando recursos materiales o profesionales, o mediante la promoción de una mayor calidad de vida. Requiere por tanto, de un abordaje interdisciplinar en el que las relaciones del psicólogo/a con otros profesionales se conviertan en un factor esencial para el alcalce de sus metas.

Las funciones específicas son: Atención directa, Asesoramiento y Consultoría, Dinamización Comunitaria, Investigación, Planificación y programas, Evaluación de programas, Dirección y Gestión y Formación.

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