Tanto niños como adolescentes necesitan apoyo psicológico de los padres y adultos a lo largo de su evolución personal. Los cambios que se producen en la primera etapa de la vida son múltiples y   rápidos que pueden convertirse en origen de conflictos personales en la edad adulta. La infancia y la adolescencia son aquellas etapas que sustentan la personalidad e identidad personal. Ambos son periodos de especial vulnerabilidad y riesgo de desequilibrio psicológico. Por esto, muchos padres y madres se encuentran, tanto en la educación como en la relación con sus hijos, ante situaciones que les sobrepasan y no saben cómo solucionar.

niños (5)Los niños, a través del juego, hablan de aquello que les resulta traumático, muestran sus fantasías y su manera de hacer frente a las emociones vividas. Nuestro trabajo como psicólogos se basa en escuchar y resolver sus síntomas a través del juego, y en técnicas psicológicas para cambiar sus conductas problema.

Los jóvenes encuentran en la ayuda psicológica/psiquiátrica una forma de resolver los múltiples conflictos psicológicos con los que se van a tener que enfrentar. Se procura entender sus dificultades, y empleamos habilidades específicas para alcanzar un adecuado modelo relacional adulto-adolescente, orientando a los padres y madres en el trato y la convivencia con los menores.

HIPERACTIVIDAD Y DESATENCIÓN.

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es un trastorno de origen neurobiológico que se inicia en la infancia. Comprende un patrón persistente de conductas de desatención y/o hiperactividad e impulsividad, no adecuado para la edad de desarrollo, mantenido durante un largo periodo de tiempo y no justificado. No siempre estos síntomas están presentes conjuntamente. Existen subtipos según los síntomas predominantes: Hiperactivo-impulsivo, Inatento o Combinado. Su origen es desconocido, pero se han descrito alteraciones en el funcionamiento de algunos neurotransmisores como la adrenalina y la dopamina, los cuales afectan directamente a las áreas del cerebro responsable del autocontrol y de la inhibición del comportamiento inadecuado.

La convivencia con un niño o adolescente con TDAH no suele ser fácil puesto que puede ocasionar serios problemas en el desarrollo de la persona, entre ellos, una disminución de rendimiento académico, dificultades en la adaptación social y como resultado, serios desajustes emocionales.

PROBLEMAS DE CONTROL DE ESFÍNTERES

En la adquisición de hábitos higiénicos del niño, se ponen en juego diferenniños(1)tes planos de interés: neurofisiológico, cultural y relacional. El niño evolutivamente adquiere un desarrollo neurofisiológico adecuado que comienza a manifestarse alrededor de los 2 años. El aprendizaje en el control de los esfínteres ejerce una serie de presiones psicológicas.

Podemos encontrar problemas de enuresis y encopresis y estos pueden producir consecuencias negativas en la vida del niño y conflictos en la familia, generándole inseguridad, sensación de “ser diferente”, vergüenza o limitaciones en la actividad social, lo que hace importante la evaluación en profundidad y la ayuda de un profesional.

TRASTORNOS Y PROBLEMAS DEL SUEÑO

El sueño ocupa gran parte de la vida del niño. La alteración del sueño generalmente no configura trastornos graves, pero si genera situaciones de difícil manejo para la familia.

El insomnio forma prácticamente parte del desarrollo normal entre los 2 y los 5 o 6 años. El niño en plena “conquista” motriz acepta difícilmente la “tranquilidad” que implica el adormecimiento. El niño se opone a acostarse, instaura rituales diversos, reclama objetos contrafóbicos (luz, muñeco, pulgar…), tiene necesidad de que el padre o madre cuente una historia, etc.

Habitualmente recurrir a hábitos en la higiene del sueño adecuados, es suficiente para conseguir estabilizar el ciclo sueño-vigilia.

La mayor parte de las dificultades surgen bien porque las condiciones externas sean defectuosas –ruido, irregularidad horaria-, por presión externa inadecuada –excesiva rigidez normativa-, o por estados de ansiedad o malestar interno. Podemos encontrar además terrores nocturnos, sonambulismo, sueños de angustia y pesadillas. A pesar de la visibilidad de estos trastornos y del difícil manejo familiar que en muchas ocasiones conllevan, la mayoría, generalmente, se resuelven con intervenciones psicoterapéuticas breves y sencillas.

TRATAMIENTO DE LA DEPRESIÓN

Al igual que en las personas mayores, tanto los niños como los adolescentes pueden presentar problemas en el estado de ánimo, generando ello malestar pudiendo esto alterar el desarrollo de la vida cotidiana.

En el niño existe una multiplicidad y variedad de síntomas indicadores de una depniños(2)resión, como son: el humor disfórico, la autodepreciación, agitación, trastornos del sueño, modificaciones en el rendimiento escolar, retraimiento social, malestar somático, pérdida de la energía habitual y/o modificación del apetito. Lo más frecuente es la agitación, sobre todo cuando tienen que realizar tareas, “no puede estar quieto”, “se enfada por todo”. Alternándose con momentos de ensimismamiento o desinterés.

Los episodios depresivos aparecen a veces en el transcurso de un acontecimiento que tiene un valor de pérdida o de duelo – separación de padres, muerte de un abuelo, etc, o de acontecimientos de nimio valor para el adulto, como una mudanza, muerte de un animal doméstico, etc, observándose modificaciones en el comportamiento del niño. Durante una depresión son habituales expresiones de “no sé”, “no llego”, “no puedo” o comentarios negativos, “no está bien”, “no es bonito”.

Además algunos niños presentan una sintomatología psicológica más pobre o más confusa, pero sobre todo más duradera, fácilmente ignorada o negada, mostrándose las manifestaciones de agitación, inestabilidad o irritabilidad, afectando de manera importante al rendimiento escolar. Asimismo la apariencia física puede verse afectada, percibiéndose una actitud de dejadez y un aspecto de abandono, como si el niño fuera incapaz de valorar positivamente su existencia y/o apariencia.

ADICCIONES Y CRISIS ADOLESCENTES

La adolescencia es la etapa de la vida de búsqueda de la propia identidad, periodo en el que es muy normal sentirse confuso. Las conductas que se hacían antes ya no generan satisfacción. Se produce una ruptura y pérdida progresiva con el mundo infantil, iniciándose nuevas relaciones tanto con los padres, como con el mundo exterior.

niños(3)Durante la etapa de adolescente, se producen cambios físicos, nuevos amigos, sexualidad…necesidad de adaptación psicológica a un nuevo modelo de vida adulta. Esta adaptación puede provocar en los adolescentes periodos de ansiedad y miedos a los cambios que están sufriendo.

Es habitual que de entre todas las relaciones interpersonales sean las familiares las más afectadas, entrando en un conflicto mutuo: enfrentando la necesidad del adolescente de sentirse independiente con el deseo de los padres de seguir manteniendo unas normas, generándose en la convivencia un clima de desconfianza.

Durante la adolescencia pueden surgir problemas de ansieda y depresión, uso inadecuado de las nuevas tecnologías (móvil, Internet, videojuegos), abuso de sustancias, como el alcohol u otras drogas, problemas con los estudios, agresividad, etc.

El consumo de drogas afecta especialmente a los adolescentes, su alta accesibilidad exige aprenden a convivir con ellas, tomando decisiones sobre su consumo o abstinencia en un contexto en el que habitualmente existe poca percepción del riesgo.

Paralelamente las nuevas tecnologías (TIC) han revolucionado nuestro estilo de vida, instaurándose en ocasiones como conductas adictivas, debido a la gran dependencia que pueden llegar a generar en las personas, restringiendo la libertad y afectando a la vida familiar, escolar y social.

PROBLEMAS DE CONDUCTA EN NIÑOS Y ADOLESCENTES

La agresividad, la desobediencia, las rabietas, el negativismo, etc. constituyen problemas habituales en la infancia. Ante esta situación, los padres se sientan cansados, frustrados, sin saber qué hacer, llegando a establecerse relaciones conflictivas entre los miembros de la familia.

En muchas situaciones los padres y adultos dejan de prestar atención a las conductas adecuadas del niño, a los logros, obviando alabanzas o premios, prestando atención únicamente a aquellas conductas inadecuadas, más propias de la primera infancia, como el pataleo o lloro.

niños (9)El desarrollo y la maduración del niño son por sí mismos una fuente de conflictos y como tal, puede suscitar la aparición de síntomas que anticipen problemas de conducta. Sin embargo las conductas inadecuadas del niño pueden presentar cierta “normalidad” en función de su momento evolutivo. Cuando la frecuencia, la magnitud o la persistencia de las mismas son excesivas se hace necesaria la consulta y orientación de un profesional.

En el conjunto de comportamientos se reflejan emociones, manifestándose la necesidad del ser humano de establecer vínculos afectivos. En la base de muchas de las conductas disruptivas, se pueden esconder problemas emocionales, que hacen necesario la exploración de la afectividad del niño. Los lazos afectivos que se establecen con el niño son fundamentales para su estabilidad y para prevenir posibles conductas disruptivas.

FRACASO ESCOLAR

Una de las áreas que más preocupa a padres y profesores en el contexto educacional del menor es el Fracaso Escolar. Esta situación se presenta cuando un niño no alcanza el nivel de rendimiento medio esperado para su edad y nivel pedagógico.

Las causas pueden ser múltiples, pudiendo deberse a:

  • En relación a los Trastornos de Aprendizaje, el niño puede presentar Dislexia, mostrando gran dificultad para distinguir letras o grupos de letras, su orden y ritmo dentro de una palabra y/o frase, ocasionando un nivel de lectura y comprensión significativamente inferior al esperado para su edad o curso escolar.
  • Se puede asociar con un trastorno específico de la escritura, Disgrafia, influyendo negativamente en el aprendizaje escolar, invirtiendo letras, omitiéndolas, etc.
  •  Es habitual, presentar de manera paralela a los trastornos de aprendizaje descritos, la Discalculia, alterándose el cálculo aritmético, pudiendo confundir números, invertirlos, etc.
  • En relación al Desarrollo Psicomotor, un retraso en cualquiera de las áreas psicomotrices es posible que repercuta negativamente en el aprendizaje escolar, pudiendo aparecer inestabilidad en la marcha, torpeniños(4)za en los movimientos, descoordinación, etc, siendo necesario trabajar el dominio del cuerpo y sus relaciones con el entorno.
  • El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, comprende un patrón persistente de conductas de desatención y/o hiperactividad que puede afectar de manera importante al rendimiento escolar.
  • Las dificultades en el comportamiento, como la agresividad, la desobediencia, las rabietas y el negativismo, ect. son problemas habituales en la infancia ocasionando grandes problemas de adaptación.
  •   Por otro lado los problemas de base emocional, como la ansiedad o la depresión, pueden estar en la base de muchos problemas de aprendizaje, afectando a la capacidad de concentración y de rendimiento del niño. Un niño que siempre ha tenido buen rendimiento en sus aprendizajes, y que comienza a mostrarse triste, preocupado, inhibido, etc, podría orientarnos hacia este problema.
  •    En ocasiones el niño o adolescente desarrolla una metodología inadecuada de estudio, careciendo de habilidades para sintetizar, o comprender la información, empleando mayor inversión de tiempo y obteniendo peores resultados, lo que genera una experiencia de aprendizaje negativo muy vinculada a fracasar.

TRATAMIENTO PARA LA ANSIEDAD, MIEDOS Y OBSESIONES

La presencia de ansiedad en el niño, constituye la “puerta de entrada” de la niños (7)mayor parte de las patologías infantiles. La ansiedad es una emoción humana, adaptativa, ligada al desarrollo. Sin embargo la ansiedad puede ser desadaptativa, desproporcionada, limitando la vida del niño/adolescente, y generando diferentes trastornos de ansiedad. Pueden darse como las fobias, obsesiones, crisis de angustia, ansiedad de separación, etc. Pero también se puede transformar el estado afectivo ansioso en cuadros depresivos o conductas inestables, agitadas, desatención, hiperactividad, toxicomanías, etc.

El Niño Ansioso vive permanentemente con un sentimiento de aprensión, como si algo terrible fuera a suceder, expresando inquietud por el futuro, irritabilidad, exigencia o necesidad de tener un adulto cerca para sentirse seguro, temores relacionadas con actitudes pasadas –“lo he hecho mal”-, sentimientos de culpa o desvalorizantes.

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