Ella quería ser militar cómo lo fue su padre y como su hermano.  Lo intentó varias veces hasta que logró entrar en  la Academia y lo logró. Se sentía feliz y realizada. Sabía que le quedaba trabajo por delante, pero no le importaba.

 En el último año de academia empezó a tener dolores en los codos, las rodillas, el cuello y pensó que serían de forzar mucho en el entrenamiento.

Cuando llegó a su primer destino se sentía con ilusión y energía, pero tras el primer ejercicio de maniobras tenia dolor en todo el cuerpo, sensación de tener fiebre y mucho cansancio. Se quedó en cama algunos días y cuando se sintió mejor volvió al trabajo.

Pero la situación se volvió a repetir muchas veces. Primero pensaron en algún tipo de virus, alguna enfermedad sistémica. Empezó su peregrinaje por diferentes especialistas: traumatólogos, hematólogos, digestivos, pero ninguno encontraba motivos para sus síntomas. Pasaba el tiempo entre bajas laborales y cortos periodos de tiempo trabajando. Tuvo que abandonar toda actividad física y trasladarse a un puesto de oficina. Y apareció la depresión.  No había ningún motivo  médico para su situación, “está en tu cabeza” le decían.  Pero la medicación  psiquiátrica tampoco mejoró su estado.  

Casi 5 años después de su primera baja laboral, fue derivada a Reumatología donde le diagnosticaron  “Fibromialgia”.  En este tiempo que había pasado se había aislado de todo y de todos. Su vida era ir a trabajar cuando podía y llegar a casa para acostarse y tomar algo para el dolor. Se planteaba la invalidez y necesitaba ayuda para muchas tareas cotidianas.

Esta historia aunque algo novelada es la historia de muchas mujeres y algunos hombres, que sufren Fibromialgia, que pasan al menos tres años de pruebas médicas antes de recibir un diagnostico, que su diagnostico no es comprendido por médicos, familiares, empresas, ni por ellos mismos.

Según las estadísticas del Ministerio de Sanidad más de un millón de españoles  están diagnosticados de Fibromialgia, siendo el 90% mujeres. En Canarias se estima que alrededor de 80.000 personas sufren esta enfermedad.

Cómo cualquier enfermedad crónica, el abordaje de la Fibromialgia tiene que ser multidisciplinar, y el papel del profesional de la Psicología es muy importante en este abordaje.

El paciente necesita ayuda para poder afrontar los desafíos de su enfermedad, tendrá que pasar  todas las fases del duelo que suponen el diagnostico de una enfermedad crónica, tendrá que aprender a manejar su dolor, sus problemas de sueño, sus síntomas ansiosos, las sensaciones catastróficas asociadas, la incomprensión asociada a su enfermedad, etc.

Sería deseable que se dieran avances en el diagnostico precoz de la enfermedad,  ya que una intervención temprana, predice un mejor nivel de vida.

Si tú o algún familiar sufren o crees que puede estar desarrollando Fibromialgia, acude a especialistas que te puedan ayudar.

En nuestro Gabinete contamos con una Unidad  especializada en Dolor Crónico y Enfermedades crónicas. Pídenos información y te asesoraremos.

Autora: María del Carmen García Mora T-1412