Esto es muy incómodo”, “pesa mucho, total, para qué lo voy a cargar, si no lo voy ni a usar”, “si no pasa nada”,…has oído alguna de estas frases?, yo sí, muchas veces, y lo cierto, por desgracia, es que sí pasa, y que utilizar un Equipo de Protección Individual no es, ni debería ser opcional.

El Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo que se celebra anualmente el 28 de abril, y promueve la prevención de los accidentes del trabajo y las enfermedades profesionales en todo el mundo, es una campaña de sensibilización destinada a centrar la atención internacional sobre la magnitud del problema y sobre cómo la creación y la promoción de una cultura de la seguridad y la salud puede ayudar a reducir el número de muertes y lesiones relacionadas con el trabajo.

Puede parecer que la psicología y la prevención de riesgos laborales van cada una por su lado, pero tienen algo importantísimo en común, las personas, y por ello, debemos caminar de la mano.

Según esto, la psicología del trabajo enfocada a la seguridad laboral puede definirse como aquella disciplina que se ocupa de describir, comprender, predecir y controlar la conducta de las personas en el contexto laboral, y en condiciones y factores que afectan o podrían afectar a su seguridad y salud.

El riesgo físico, es  más visible y más fácil de comprender e incluso de prevenir, exigiendo y, por supuesto, utilizando, los equipos de protección acorde y necesarios para nuestro puesto de trabajo, realizando las formaciones pertinentes que nos ofrece nuestra empresa y consultando con el técnico de prevención de riesgos cualquier duda.

Pero existe un riesgo laboral menos visible, y al que,  se le da menos importancia de la que, desde luego, tiene. El riesgo mental o cognitivo.

En materia de prevención de riesgos laborales, el factor cognitivo o  actividad cognitiva puede entenderse como el nivel de actividad mental necesario para desarrollar un trabajo, y que puede llegar a  suponer un riesgo para la salud del trabajador, tanto si esa carga mental es excesiva o  ínfima.

Otro riesgo laboral asociado al factor cognitivo es la satisfacción vs. Insatisfacción laboral, definiéndose esta última como la disonancia que aparece cuando las expectativas de la persona y las características del trabajo entran en conflicto y se ponen de manifiesto las diferencias entre aquello que se espera de éste y lo que verdaderamente se obtiene.

El burnout o síndrome de estar quemado por el trabajo puede entenderse como una reacción a la tensión emocional crónica, que les ocurre a las personas que tienen contacto continuo con otros seres humanos en el trabajo, hacia los cuales prestan atención y/o ayuda.

Por último, voy a hablar del estrés laboral. La Organización Mundial de la Salud define el estrés como: “Conjunto de reacciones fisiológicas, psicológicas y conductuales que preparan al organismo para la acción”. El estrés laboral aparece cuando se presenta un desajuste entre la persona, el puesto de trabajo y la propia Organización.

Como podemos observar, existen numerosos riesgos laborales asociados a la psique humana, y sus consecuencias pueden ser catastróficas, tanto para la persona que los sufre como para el empresario, por lo que en este día, me gustaría concienciar a las empresas de la importancia de crear planes de prevención que incluyan medidas preventivas concretas y específicas que eviten que sus empleados se expongan de manera continua a este tipo de riesgos, así como concienciar a los trabajadores y trabajadoras, que deben exigir que estos planes existan y que se cumplan.

Está en las manos de todos y todas reducir los accidentes laborales, evitar que las personas sufran sus consecuencias.

Vamos a poner todos/as nuestro granito de arena.

Autora: Raquel González Casanova T-2147