La vida es como un libro que empezamos a escribir el día en que nacemos. Hay capítulos que no nos gustaría haber escrito, quizás nos dejamos llevar por el frenesí que causa la primavera o por la estimulación de un exceso de café por la mañana y acabamos escribiendo esas páginas erradas. Llenas de vivencias, de locuras, de experiencias que al fin y al cabo dejaron una huella en nuestro ser que perdura en el tiempo y nos condiciona a la hora de seguir viviendo. Son páginas donde puede existir dolor, rabia, miedo, tristeza… Páginas que dibujan un personaje melancólico y dolorido,a veces avergonzado, otras débil, otras lleno de furia… Todo dependerá de las circunstancias que acompañen a esa experiencia negativa. De los momentos malos se aprende dicen… y será por eso que continuamos escribiendo.

Hay páginas, y capítulos completos, llenos de alegrías, de éxitos, de cosas bien hechas con esmero. De esas no solemos arrepentirnos. De esas presumimos en el mejor de los casos. Esas las aprovechamos en el instante que ocurren y luego… luego a veces las olvidamos, las menospreciamos. A veces las recordamos con añoranza y anhelo de volver a vivir lo pasado mientras escribimos un capítulo amargo. Esos momentos felices que se tornan inolvidables pero que olvidamos y dejamos un precipicio lleno de vacíos por no parar y bajarnos de esa rutina que nos vuelve impermeables. Seguramente deberíamos saborear más esos momentos, vivirlos con mayúscula y prestarle toda nuestra atención para así retener hasta la última sensación percibida. Describir los detalles con delicadeza. Dejar de pensar en tantas cosas a la vez y poder ser capaz de olvidarnos del resto del libro para solo prestarle atención a ese párrafo que seguramente luego escribiremos en negrita.

En ese libro también existen capítulos de amor, de novelas románticas y de dramas al puro estilo de Romeo y Julieta. Páginas llenas de pasión y desenfreno, de sonrisas y de lágrimas. Páginas que forman capítulos mientras la vida pasa con la persona amada o mientras la búsqueda de la misma parece interminable. En todo caso, el amor ocupa un lugar especial en este libro pues es diverso y de diferentes colores, amamos a muchas personas dependiendo el rol que desempeñen en nuestras vidas.

No obstante, cual Quijote, seguiremos soñando con nuestros propósitos y con un modo propio de ver la vida, seguiremos andando y enfrentándonos a todos los molinos que pasen por nuestro camino. Pero seguiremos escribiendo en nuestro libro. Sin embargo, debemos tener claro que cuando el camino se torna peligroso, cuando esas páginas se vuelven de color grisáceo es oportuno avisar al amor propio y solicitar ayuda. Seremos valientes cuando enfrentamos los problemas y logramos escribir capítulos nuevos en una dirección más acertada sin redundar en errores pasados ni abusar de la tinta gris que tiñe el papel, porque para escribir un buen libro necesitamos inspiración y para encontrarla tenemos que buscarla.

Después de todo, la vida es solo un libro pero sin duda es el best seller más apasionante que leeremos en nuestra vida.

Autora: Omaira Darias T-2653 // Psicóloga General Sanitaria